sábado, 24 de enero de 2009


CHICO BUARQUE


Francisco Buarque de Hollanda, más conocido como Chico Buarque en el mundo del espectáculo brasileño es un poeta de gran envergadura que ha trascendido las fronteras de su país para convertirse en el referente obligado de todo aquel que se precie de conocedor de la música popular brasileña. Hijo del historiador Sergio Buarque de Hollanda, Chico nació un 19 de junio de 1944, (geminiano). Su infancia transcurrió entre Brasil e Italia. Apasionado por el fútbol desde pequeño, el joven Francisco vio truncado desde muy joven aquel deseo de convertirse en un crack del balompié, quizás por esta razón, este muchacho de ojos verdes quedó fulminado por la novedosa música que por la década de los cincuenta se tornara tan popular en su país. Fue así que ante el lanzamiento del disco de João Gilberto “Chega de Saudade” sintiera ese inefable deseo de querer componer como Vinicius de Moraes, crear música como Tom Jobim y cantar con el especial registro de João Gilberto. Como todo referente, Chico escuchó incesantemente los temas que interpretaba este bahiano y como señala el mismo Chico en una de las contracaras de sus discos “El samba llega por caminos extraños…” y aquello fue lo que llevó a interesarse profundamente por la música de su tierra. Imitador de Jacques Brel, en su primera juventud, apasionado por la cotidianeidad de las letras del compositor y cronista de una época: Noel Rosa, con quien podemos encontrar innumerables nexos y guiños en aquel aspecto social, por medio del cual Chico ha sabido denunciar la pobreza y las carencias que durante años han sumido a aquel Brasil colonialista que cada día se revela en una lucha inagotable por lograr su identidad y de la cual este compositor es un engranaje de aquel motor que nutre la cultura de su país.
Es a partir de la década del sesenta cuando Chico comienza a componer. Involucrado al ambiente de la MPB, desde su juventud se integra a la joven intelectualidad paulista incorporándose como estudiante en la facultad de arquitectura. Desde ahí comienza a participar en eventos y rápidamente se transforma en un suceso en el país entero.
Este hijo ilustre de la ciudad de Curitiba, apasiona al Brasil entero con su composición “A Banda”(1966), claro que sus primeras composiciones datan de 1964, entre las cuales se destacan “Tem mais Samba”(1964), “Juca”(1965), y “Meu Refrão”(1965), entre otras, las cuales, no hacen más que dar un fuerte impulso en lo que será la carrera de este genial artista y compositor.
En 1965, Chico lanza su primer compacto simple con los temas como “Pedro Pedreiro” y “Sonho de um carnaval”, el primero de ellos resulta ser un tema lleno de aliteraciones en donde se semeja el sonido del tren que sume y resume las angustias del obrero fabril. Compuesto por sesenta versos, en él se dejan ver resabios de la obra de un Noel Rosa y un cierto lirismo melancólico de aquel que siempre espera que llegue lo mejor, pero que nunca aquello llega a efectuarse, aquella espera, aquella incertidumbre, es pie, engranaje y motor de la denuncia que Chico hará en otros temas, que sin duda, despertarán las adormecidas consciencias de aquellos que día a día viven alienados sin cuestionar aquello que los oprime, los explota, los enjuga y que les ocurre en carne propia. Aquel segundo tema de aquel compacto simple, “Sonho de um carnaval” nos ilumina en torno a aquel carnaval que se vive año a año en Río, y del cual Chico se manifiesta crítico y cuestionador, ya que nos señala que toda aquella belleza vela y revela el engaño y desengaño, aquella belleza multicolor se transforma en el sufrimiento que espera, el deseo de sentirse importante, el sueño del hombre común, la ilusión que finalmente hace caer su manto en este circo de la vida, en esta razón de vivir. Un deseo, una voluntad, u n ansia, mas finalmente la verdad aterradora nos muestra la invariable realidad, volver al día a día, a la miseria, sólo un momento de luz, y un alma perfumada de jazmín. Lo cual sólo deviene en un recuerdo.
De su vasta discografía se deben destacar los discos: “Chico Buarque de Hollanda 1966, Vol. 2 de 1967, Vol.3 de 1968 y N° 4 de 1970, de este último se pueden rescatar temas como “Rosa dos Ventos” entre otros. Aquel mismo año, Chico produjo “Per un pugno di Samba”, con Ennio Morricone, para el sello discográfico RGE en donde se hace una selección retrospectiva, en italiano, de los temas del Chico de aquel entonces. No está de más señalar que para aquel entonces a Chico se lo veía promocionando sus temas en la RAI, no es difícil encontrar en You Tube, un video de por aquel entonces en donde vemos a un joven Chico entonando …. De aquella estadía en Italia Chico incrementó su parcería con Toquinho y se apadrinó con el mismísimo Vinicius de Moraes, compadre de Chico y gran amigo de Tom Jobim, con quien Chico, crearía un vínculo indisoluble, que solo la muerte pudo separar. De este maridaje, surgieron temas como Pois é, (1968), “Retrato em Branco e Preto”, Sabiá”, entre otras.
Agobiados por la dictadura que por aquel entonces se vivía en el Brasil, desde donde a la distancia llegaban los ecos de un Caetano Veloso con su “E Proibido Proibir”, Chico se transformó en el portavoz que plasmó la denuncia en su país y rápidamete se convirtió en el ícono de toda una maraña que logró ser derrocada en las postrimerías de 1984. De entre esos años, Chico compuso una serie de discos , de entre los cuales se destacan:”Construcão”, “Chico & Caetano juntos e ao vivo”, “Chico Canta: Calabar”, este último un proyecto creado para ser representado sobre las tablas con el cineasta Ruy Guerra y que hizo desembolsar miles de dólares a ambos artistas, sólo llegó a convertirse en vinilo, ya que la censura, siempre castradora, vetó la realización completa de la obra, pese a ello, Chico fue capaz de sortear en innumerables oportunidades la censura de la dictadura y fue así que creó alrededor de 1974 a Julinho de Adelaide, compositor desconocido y que logró driblear la censura con temas como “Acorda, Amor” y “Jorge Maravilha”.
Obligado a declarar en más de una ocasión ante la “in-justicia”, Buarque supo seguir veladamente enviando los mensajes entre líneas a aquellos oídos aguzados y siempre alertas que escuchaban sus composiciones, es así como de este periodo podemos destacar temas tan emblemáticos como “Cálice”, en parcería con Gilberto Gil o un clásico ya como es “A pesar de voce”. Es en 1974 cuando lanza “Sinal Fechado”, un homenaje a los compositores de su país y en donde podemos disfrutar sus particulares interpretaciones de temas clásicos del ideario de Brasil.
Su prolífica carrera discográfica nos ha dado más de cuarenta producciones a la fecha, su inagotable fuente de inspiración pasa por diversos temas( social, femenino, romántico, cronista, etc) , del cual Chico es el más cuestionador de su obra. Son ya clásicos “Meus Caros Amigos” de 1976, “Chico Buarque” de 1978, “Vida” de 1980, “Almanaque” de 1981, “Chico Buarque en Español” de 1982, con una impecable traducción del portugués al español por parte del músico y compositor uruguayo Daniel Viglietti. “Chico Buarque” 1984”, “Francisco” de 1987, “Chico Buarque” de 1989, “Paratodos” de 1993, “Uma Palavra” de 1995, “As Cidades” de 1998 y “Carioca” del 2006.
De toda esta gran variedad de músicas, de letras, de poesía, debemos señalar que el común denominador en todas sus obras ha de ser aquello deseo de conjugar la palabra, su ritmo y cadencia con la realidad de su entorno, que se va nutriendo cada +época, a cada momento en donde Francisco nos va acewrcando a aquel camino por el cual va sorteando con pasos de ciegos y nos abre aquellas ciudades sumergidas que el construye en sus sueños, aquellos mundo soñados que nos transportan a los pasajes de una Grecia clásica, o bien al periodo de un Dante, de ahí que la intertextualidad de sus obras, de sus composiciones tengan a veces reminiscencias de un Kavafis, o de otros grandes poetas que de seguro Chico a sabido sacar partido.

PRIMEROS ASEDIOS

En 1966, Francisco Buarque de Hollanda lanzó al mercado su primer disco como solista, cuyo nombre fue “Chico Buarque de Hollanda” de la productora, RGE. En la contra carátula el autor anunciaba: “El samba llega a la gente por caminos largos y extraños...” antes había compuesto la música para la pieza “Muerte y vida Severina”, Aquello no dejó de causarme impresión, algo en aquellas letras, en aquellas melodías, me hacía acercarme a aquella música, en realidad, nunca antes había escuchado la música brasileña y aquel disco, conseguido en una feria del centro capitalino de la ciudad por aquel año de 1992, me fulminó. En realidad no sabría decir con certeza qué había encontrado en aquellos versos que tanto me cautivaron, pero me dejé arrastrar, con la clara seguridad de que estaba ante un descubrimiento que el tiempo debía reconocer. Por aquella década del noventa era dificilísimo encontrar discos de música brasileña, pero bien se las podía uno ingeniar para salir a recorrer las ferias de cachureos en donde más de algunas de estas joyas se podían encontrar en formato de vinilos, arrojados en el suelo. Fue así como poco apoco fui adquiriendo discos (vinilos) de Chico, Caetano Veloso, Tom Jobim, Gilberto Gil y Milton entre otros. Aquel disco había gravitado en mí una profunda impresión y aún no sé qué formula extraña me hizo sucumbir en el bálsamo romántico y social o progresista que escuchaba por aquel entonces.
Mi paso por la universidad colaboró en el encuentro con los amantes del jazz, quienes gustaban del Bossa Nova (cualquier cosa nueva), así pude escuchar, reír, llenarme de nostalgia, sentir la felicidad fugaz de aquellas letras que dejaban plasmadas en mí un resabio de tristeza, y pronto comprendí que me había transformado en un amante de la música brasileña. Lentamente logré juntar un buen número de discos de Chico Buarque, pronto me interesé en su vida, la de aquel mozo que toda suegra del Brasil se disputaba, joven nacido en junio de 1944 un día diecinueve, por lo tanto coincidía conmigo. Un geminiano. Éter, fugacidad, etéreo, lúcido, simple, complejo, bohemio, transformador como su música, un revolucionario. Aquella metamorfosis trastrocó mi vida, fui adquiriendo cada disco y pensando en poder escuchar toda nueva nota surgida de su guitarra. (O Violao) Chico componía por aquella década del noventa con menor profusión, los años buenos, de pasión creativa fueron aquellos de la década del setenta. Ahora el artista se movía entre la literatura y la música, pese a ello, en nuestro país seguía siendo aquella voz, de los circuitos cerrados, aquel timbre y entonación aguardentosa que hablaba de la bohemia carioca, de los malandros y le los pequeños, que no tienen futuro puesto que la sociedad brasileña de aquel entonces estaba más preocupada en vender que en invertir.
Lejos de cerrar mis puertas al vendaval de la poesía buarqueana, me dediqué a recopilar su música, para mí era como el ajedrez, soñaba inclusive con sus músicas, sí, con aquellas que desconocía y que sabía que en cualquier momento podría oír en la radio de algún boliche interpretada por su voz salina y tabacosa.
Chico se cultivó al amparo de una aristocracia bohemia. Ahijado de Vinicius de Moraes, amigo fiel de Tom Jobim, aquella juventud poseía todos los recursos para dictar las nuevas directrices de lo que sería la Nueva Bossa Nova, o como fueron llamados en algún momento el Kinder Bossa Nova. Dentro de las parcerías que él ha forjó se encuentran grandes nombres como el de Djavan, Toquinho, Edu Lobo, Francis Hime y Caetano Veloso, entre otros. Su amplia producción nos hace pensar en un artista completo, ocupado por los problemas que se concentran en Brasil, América Latina y en el orbe entero. Ha sido entrevistado por el chileno Skarmeta, por la televisión francesa, argentina, ha teloneado a Josefine Baker, y ha compartido escenario con muchísimos otros.
Este hijo de la tradición de Noel Rosa se ha ocupado como pocos en mostrar críticamente el desamparo en el cual se ven sumergidas las clases proletarias del Brasil. Las fabelas, los amores de calle, los despechos, la miseria, la belleza de aquella pobreza digna que sabe enderezarse y ponerse de pie y al pie de la batalla en forma digna con sus temas. Aunque en sus últimas producciones lo podamos ver sumido en un tono más contemplativo y distante así como intelectual y crítico, su labor no deja de crear un ambiente que se engrandece en torno a sus dichos y cuestionamientos frente al sistema, ese que quizás el mismo apoyó, puesto que su crítica va desde las dictaduras hasta al propio Lula da Silva amigo personal del artista. El artista para Chico, juega un rol fundamental dentro de la sociedad en la cual se encuentra inmerso ya que lo en él no se puede ni se debe desconocer, pese a su timidez, es el compromiso por rescatar las bellezas que esta sociedad colapsada aún pueda presentar, siempre al amparo de aquellos que la han forjado, es decir, los entes anónimos que nutren todo canto y sucesión de bellezas.

jueves, 8 de enero de 2009


LOS MARINOS DE KRONSTADT


Es marzo de 1921, la Rusia bolchevique ha impuesto su mecánica burocrática y centralista de partido revolucionario. León Trotski es comisario del ejército rojo. Un grupo de marinos ha decidido en asamblea, es decir, a través del órgano representativo de la democracia obrera ( el soviet ) manifestar sus inquietudes, desacuerdos y descontentos frente a los actos planteados por la dirección del partido bolchevique, lo cual implica rebelarse. Esto es para los burócratas leninistas un acto de insubordinación y de traición. Trotski será el encargado de doblegar al movimiento alzado que se ha generado en las costas de Ucrania. Sí, son los mismos que lucharon por la revolución de octubre, pero una vez que han servido a la dirección son dejados de lado y tratados de conspiradores, pequeño burgués y de traidores a la revolución.
Pocos autores y estudiosos han abordado el tema, puesto que las purgas del partido tendieron su eficaz mano en todas las direcciones y la pesadilla orwelliana vio la luz de la experiencia cuando los supremos gobernantes comulgaron con la imantada fuerza del poder, aduciendo que ellos eran quienes podrían orientar a la clase trabajadora, esto solo sirvió para generar un poder centralizado y un nuevo proletariado con una clase dominante, no se había hecho más revolución que despojar el dominio autocrático por otro grupo de jefes.
Voline, en su magnifica obra testimonial “La Revolución Desconocida” nos muestra la otra cara de la medalla. Los anarquistas ya habían servido a la vanguardia de la revolución de octubre y esa fuerza soliviantada debía ser aplastada, Petrichenco y sus hombres ya eran reaccionarios. Al parecer no se hizo jamás efectiva la proclama de Todo el poder a los Soviets, puesto que los consejos no fueron representativos, fueron mutilados, acallados y diezmados, puesto que las aspiraciones de unos cuantos iluminados poseedores de la verdad sujetos a la dirección central hicieron valer la lección bien aprendida del marxismo doctrinario, llevando al cadalso en los mejores casos a quienes defendieron la revolución y en el peor de ellos al paredón o ajusticiando sin más a aquellos que anhelaban la verdadera libertad y la autonomía. Todo se transformó en un volver a lo mismo. Paul Avrich en su obra Kronstadt 1921 refuerza una vez más lo señalado por Voline.
En la obra anónima y novelada Los espectros de Kronstadt, podemos asistir a la experiencia vital de este episodio oscuro y turbio que se intentó ocultar por mucho tiempo y que los más ortodoxos marxistas intentaron justificar a sangre y fuego, ya que rápida o lentamente acallaron a aquellas voces disidentes que esperaban una verdadera fraternidad que nunca llegó, todos aquellos que lucharon y murieron por esa meta fueron vilmente diezmados. No fueron cientos, sino miles y esas voces que hoy claman por no ser olvidadas puesto que su sangre dejó inscrita la necesidad que existe en nuestra sociedad por revertir aquello que no es más que una falsa ilusión, aquello que no tiene más cuerpo que una máquina que termina devorando al ser humano, deshumanizándolo. Cuánto tiempo debe transcurrir para que verdaderamente podamos volver a ser lo que nuestra naturaleza de hermanos y nuestro internacionalismo nos remitan a congregar las fuerzas necesarias para madurar nuestros principios y no caigamos en el árido lugar en donde todo se desvanece en beneficio de aquellos que solo perpetúan su mezquina irracionalidad, su falta de amor. Aquel principio humanitario que redimirá a los que más han sufrido y que nos han dejado su huella de sangre y clamor durante toda esta historia de ambiciones humanas, aún espera por la reivindicación.

viernes, 19 de diciembre de 2008


BUSTER KEATON O EL OFICIO CONSCIENTE Y CONSECUENTE

Desde hace ya bastante tiempo que me he aficionado por el cine, principalmente aquel que me ayuda a descubrir aquellos momentos en donde las películas parecían hacerse con el amor que les procuraban sus realizadores (directores, actores, ayudantes, etc…) y fue así como llegué a encariñarme por aquellas viejas películas de la década de los veinte en donde aún no hacía su irrupción el sonoro.
Si bien ha sido difícil encontrar y así redescubrir (para quien escribe) a uno de los actores, cómico o payaso que entregara su vida a este arte. No fue menor el cariño que cada una de sus obras e interpretaciones plasmara en mi persona.
El primer encuentro que acercó y vino a poner en mí la inquietud y el deseo de conocer más allá que un par de nombres o de affiches en mi cabeza fue la interpretación de Buster Keaton en su película “The General”, que me dejó por largo tiempo sumido en el deseo de aprehender y apreciar, lo más cabalmente posible, la viva imagen de este actor y director nacido en Pickway, Kansas, el 4 de octubre de 1895.
Como en un acto de total entrega, de amante caprichoso, me embebí de un gran número de sus obras, consiguiéndolas por aquí y por allá, primeramente en VHS y con el correr del tiempo en el masivo DVD.
Nuestro medio, tan perspicaz en anunciar y promover estrenos, todavía no cumple con la tarea de rescatar la historia de la cinematografía, y me refiero sólo a aquella que dio los primeros pasos para que este séptimo arte sea lo que hoy se jacta a mandíbula batiente de ser, lo que gracias a aquellos que la mayoría desconoce, sea lo que hoy es. Es por ello que aquel que busca reconstruir parte de aquella historia que vivieron sus viejos, muchas veces, no llega a comprender la enorme trascendencia que eso significa.
Hoy, sin mediar en gastos y atendiendo a aquel cariño de diletante que en los momentos de ocio (cada vez más restringidos) me deja mi ocupación, intento rescatar para mí y para aquellos que puedan interesarse en aquel oficio, que para algunos pareciera ser únicamente un consuelo burgués.
Con el correr del tiempo me enteré, leyendo la obra de Richard Porton “Cine y Anarquismo” que Buster Keaton filmó “Cops”, que en España se tradujo como “La Mudanza, y, como es sabido, una cosa lleva a la otra y finalmente me vi envuelto de lleno en el deseo de indagar cada vez más en la naturaleza de este creador.
Keaton, que goza de una biografía digna de los autores más trascendentales del cine nunca despreció un rol que no sintiera como suyo e intentó infundir y plasmar aquella verosimilitud a sus producciones y a aquellas en las cuales pudo haber actuado como actor secundario o de reparto. Su carrera siempre fue un ensayo y un aprendizaje hasta el último de sus roles, sin hacerle asco a papeles menores. Ya en su edad madura, ayudó a formar y aconsejó a grandes estrellas que muchas veces veían en él, al actor fracasado que se había perdido junto con el cine mudo.
Nada resulta más arbitrario si se toma en consideración que Buster fue un amante de su oficio, pues a diferencia de Chaplín (para quien siempre tuvo palabras elogiosas) trabajó con toda naturalidad, consecuencia y casi en el anonimato y por un salario mínimo en comparación con aquellas estrellas que deslumbraron en el Hollywood de los treinta y de los cuarenta.
Hace muy poco tiempo he tenido la oportunidad de leer un ensayo cinematográfico de Joan M. Minguet “Buster Keaton” en donde el autor defiende la tesis de que Keaton sería un payaso, lo cual, por la lectura puede guardar completa credibilidad, pero más allá de toda adjetivación y sin emplear el término payaso de un modo despectivo o peyorativo, para quienes apreciamos este arte, su historia y su legado, Buster Keaton fue un adelantado en la historia de la cinematografía. Digo esto por tres razones, primero, porque al separarse de Fatty, supo construir su propio personaje revolucionando la visión del comediante y de aquello que el Vodevil procuraba por aquel entonces, dando muestras de que su arte era más trascendente y no inmediato, rompiendo con aquellos gags imposibles. Segundo, introdujo una serie de cambios que hasta entonces no se apreciaban en la imagen que capturaba el espectador, y me refiero en este caso al trabajo de cámara visto en “El Gran Espectáculo”, por ejemplo, en donde una serie de Keatons construían la historia y ojo, estamos hablando de los veinte, en donde el celuloide “todavía estaba en pañales”. Así mismo, se puede rescatar el tratamiento de cuatro divisiones en la pantalla, o bien el protagonismo de una vaca que deja como secundario por minutos a nuestro querido actor. Por último, Keaton con su creatividad dejó de lado todo el sentimentalismo en su personaje, de ahí que sin reír, pudiera provocar tantas carcajadas en aquellas situaciones que a cada momento se le venían a la mente.
Es muy poco sabido que en su colaboración hacia otros artistas creara gags para los Hermanos Marxs e influyera así anónimamente en otras grandes producciones de la época. Su lirismo nostálgico hoy en día evoca aquel frágil estado de pertenencia.
Pienso que uno de los valores que más ha trascendido en la obra de Buster ha sido esa melancolía que hoy sentimos como el dominio perdido y al cual nos acercamos, pues en él anida aquella ingenuidad pura de querer conseguir aquello imposible, sabiendo que aquello imposible puede ser creíble y aceptable por el espectador. La utopía que se realiza, el sueño que se alcanza, el bien que se logra. Además, de su honestidad para referirnos en su autobiografía Slapstick, de qué modo vivió en parte aquel ocaso del cine mudo, pero sin dejarse morir, como muchos creen y en donde otros muchos sucumbieron. La gran mayoría piensa que el Keaton actor y director murió con el mudo, nada más errado, ya que este actor supo reinventarse, renacer y vivir del medio artístico con esporádicos papeles en la pantalla grande y continuos trabajos en la incipiente industria que era, por aquel entonces el negocio de la televisión.
Sin dejar de lado aquellos fracasos, que por cierto los tuvo, Keaton mantuvo y se mantuvo firme en su convicción de actor consagrado, consagrado pero humilde y aquella humildad le supo seguir entregando roles y manteniéndose vigente en el medio. No es menor que uno de sus últimos filmes fuese un corto del reverenciado Samuel Beckett, con quien llevó a cabo el proyecto “Film”, aquel que nos muestra al actor en unos primeros planos frente a un espejo, ante aquel espejo en donde el hombre se observa y descubre el silencio, aquel silencio perfecto. Es aquello un reconocimiento al mudo, ya que el hablar, como diría Camus en “El Hombre Rebelde”, repara, “la única actitud coherente fundada en la no-significación sería el silencio, si el silencio, a su vez, no significase. La absurdidad perfecta trata de ser muda. Si habla es porque se complace o, como veremos, se considera provisional. Esa complacencia, esa consideración de sí mismo muestra bien el equívoco profundo de la posición absurda. De cierta manera, el absurdo que pretende expresar el hombre en su soledad le hace vivir ante un espejo”.
Así lo entendieron Beckett y Camus, y en su modo Buster Keaton, quien fue en cierto modo un privilegiado, aunque uno de aquellos que se formó a punta de golpes, sí, de aquellos golpes que su padre le procuraba en el vodevil y que luego en sus cintas junto a Fatty se fueron estilizando. De su formación autodidacta, de su tesón constante se creó un Pamplinas, un Cara de Palo, un Máscara Trágica.
El protagonista de “El Navegante”,quien supo zozobrar en medio de las oleadas del alcohol que solo le dejara como plus una separación, pudo sobreponerse, no se hizo mayores problemas cuando estuvo en la ruina y aquellos antiguos compañeros que le debían se olvidaron de aquellas deudas. En el silencio, tan característico en él, nunca cobró a nadie un peso o un dólar y créanme que fueron miles los que sus antiguos compañeros de plató le debían y no le cancelaron. Se tomó lo suyo, ayudó a cuantos pudo, vivió sus últimos años feliz y fue reconocido y dicho sea de paso, nos legó todo su arte consecuente y lleno de cariño, de un cariño ingenuo, de un cariño lleno de silencio, de muchísimas situaciones absurdas que no necesitaban de palabras para ser comprendidas y en donde día a día nos hemos visto reflejados, mirándonos en aquel espejo, en aquel silencio de un lirismo sin concesiones, que hoy se proyecta como en un caleidoscopio en infinitas muestras de una obra que de seguro trascenderá en imágenes inagotables, que se reiterarán por los tiempos, cuando pasen generaciones, como ya muchas han pasado, su silencio y su rostro imperturbable seguirá diciéndonos lo mucho que gozaba con la alegre sonrisa de un mundo entero.


Ver:
Joan M. Minguet, “Buster Keaton”, Ediciones Cátedra, 2008, Madrid, España.
Búster Keaton-Charles Samuels, “Slapstick” “Las Memorias de Buster Keaton”, 1995,Plot Ediciones, Madrid, España.
Richard Porton, “Cine y Anarquismo”, Editorial Guedisa, 2001, Barcelona, España.
Albert Camus, “El Hombre Rebelde”, Editorial Losada, 1953, Buenos Aires, Argentina.

viernes, 13 de junio de 2008


DONDE TODO EMERGE

Desde abajo es el lugar en donde todo emerge y no hay que haber estudiado demasiado, ni ser un gran científico para darse cuenta de esto. Se necesita plantar una semilla para tener un fruto, alimentarla con agua día a día para verla crecer, darle sol. La naturaleza nos da pruebas de toda esta realidad que muchas veces no nos detenemos a presenciar. De vez en cuando atendemos a los animales que se reúnen en comunidad para salir adelante, pero aquello lo miramos por debajo del hombro o la más de las veces ni siquiera le prestamos atención. Nuestra naturaleza ha demorado millones de años en ser lo que es y sin embargo, prontamente la hemos estado colapsando.
No queremos darnos cuenta de que es en nuestro entorno en donde debemos concentrarnos, resguardando cada espacio para dejar algo a las futuras generaciones que algún día llegarán a habitar estos parajes.
Pese a ello, nos obstinamos en la fácil carrera de talar, asfaltar, cementar y colapsar nuestro medio, pensando simplemente en el bienestar inmediato que nos pueda procurar la venta de nuestro espacio, que ni siquiera es nuestro. Aún no comprendemos que somos pasajeros de este estadio que se llama vida. Necesidad de perpetuarnos, ambición de trascender en vida y en nuestra segura muerte se nos priva de la verdadera razón, que es el vivir.
Y siempre el hilo se ha de cortar por la hebra más delgada. Así, como bandidos que somos, negamos los verdaderos derechos en los cuales se sustentan los principios del ser humano. Sí, aquellos principios de quienes consciente o inconscientemente resguardan mejor el patrimonio de nuestro entorno.
Obstinados en producir, en consumir, en ganar, nos hemos olvidado y enceguecidos ante quienes se han sacrificado por producir, por generar recursos y dar fuentes laborales a nuestra tierra. El peón, bracero o jornalero que se revienta el lomo día a día produciendo es la pieza menos tomada en cuenta de todo este engranaje y por decir lo menos aquel quien vive más alienado y profundamente colapsado entre deudas, miseria y podredumbre en nuestro medio.
Algunos señores de terno y corbata nos hablan desde su púlpito con la grandiosa voz de profetas, diciéndonos que el salario mínimo es digno para nuestra clase trabajadora. Y yo me pregunto ¿Cuándo estos señores se han puesto un mameluco o han revuelto la mezcla para levantar una casa?¿Saben siquiera ellos, lo que cuesta alzar cuatro paredes dignas? ¿Si ni siquiera conocen el concepto de dignidad? Pero en este mundo del revés, en donde los pocos crápulas que rigen nuestro medio se contentan con dar paliativos que no producen más que estériles resultados, sólo pueden mostrar su rostro de inmundicia que a ningún lugar nos ha llevado.
Sumido entre las profundidades de la tierra, el obrero levanta nuestra tierra, ha desbrozado vías, para que sólo unos cuantos vivan en el disfrute de las recompensas que la tierra engendra. Nuestra tierra de riquezas ha sido saqueada por estos señores que lo único que han hecho, y seguirán haciendo mientras no sean arrancados de sus sitiales, es aprovecharse y alimentarse a costillas del trabajo de otros, de los más, de la masa trabajadora, que duerme inactiva en la espera de tiempos mejores, que solo podrán venir al amparo de una verdadera transformación que dicte el camino en donde germine la verdadera sabia, esa que surge desde abajo, desde donde todo emerge.

LA EQUIDAD “Cuando dudo de las palabras, escribo...”

Todo me parece absurdamente arbitrario, injusto, digno de no ser creído, inverosímil, un mal juego del destino. Quizás sean las circunstancias, quizás sean las condiciones que me ligan a enunciar y proferir estas palabras, tan arbitrarias como los juicios que en todos y cada uno de nosotros gravita y pesa... porque tenemos conciencia, porque pensamos y cuestionamos. Esta rueda de helmintos que nos devana el seso, quizás no a todos... aunque mi deseo sería que por algún minuto todos lo cuestionáramos, sin embargo observo que no es así, que aquello no es tal, que pocos se detienen a pensar y a intentar desentrañar la madeja enorme que les puebla bajo ese entrecejo, que fruncimos en el alienante paso del tiempo, presuroso y feroz, que no se detiene a contemplar aquello que es materia de nuestro estudio. Toda palabra es un poco de mentira e injusticia, se nos enseña a seguir la norma, se nos condiciona en el lenguaje, en las leyes, en el hacer... qué hacemos, vagar como autómatas reproduciendo como un rebaño estúpido aquello que nos ha permitido reproducir nuestro lenguaje, consenso normativo de quienes auguran la armonía en esta babel enorme que nos aprisiona y no nos deja ver, limitados enormemente en este ruedo de miserias, en este enjambre de hermosas palabras que no pueden siquiera asir lo que realmente queremos decir, pues nuestro pobre vocabulario es sólo una prueba para mantenernos sujetos. Libertad y equidad sólo parecen palabras sin sentido, vacías a veces en medio de esta vorágine que nos aturde y aletarga. Enseñamos y reproducimos tal vez sin querer, una serie de códigos que ya están más que anquilosados, sentimos temor enorme a abrir las puertas del verdadero espacio y en ese caos enorme que nos es inefable nos silenciamos y admiramos que aquella libertad de manifiestos no es más que una palabra impresa y una sonrisa cómplice en aquellos que tienen la sartén por las asas. Equidad... pareciera que se ve lejano aquello. Pese a esto luchamos los perdedores de este mega mercado y nos entrampamos en un sin fin, en un caleidoscopio nos perdemos, enorme gama cromática que nos anuncia los abismos de un paraíso artificial que nos ha dejado mancos y sin pies. Solo nuestro cerebro lucha, pero nuestro padecer, nuestra agonía, nuestra lucha verdadera no tiene válvula de escape... Unos soberanos, otros subordinados, unos capataces otros expoliados, ilotas en el sin fin de la lucha perseverante por la libertad... Qué palabra más hermosa y más distante, cercana y distante como un sueño despierto en medio de un sueño, soy libre o soy esclavo, en dónde me encuentro, en dónde te encuentras, cuánto has cedido sin darte cuenta, cuánto terreno nos ha ganado ese maldito poder que esquilma al ser hum-asno... Intentando comprender y no comprender nunca, sólo tientos, asedios en un camino sinuoso que nos desgasta y envejece y la más de las veces nos envilece, llevándose nuestros mejores años en la reflexión o en el inútil vivir sin sentido, en medio de este cosmos o este universo que pocos dimensionan, la cósmica basura que se ocupa de las nimiedades que lo estrujan, aciberados, estrujados en el coco. En la sesera aún habitan los que ruegan por un mejor mañana, que no llegará sintiendo esa ENORME EUFORIA POR QUERER LIBRARNOS DE ESTE VORAZ SEÑOR DESTRUCTOR DE NUESTRA ESENCIA. Sin querer ser puros, sin intentar destruirnos, nuestro paso nos dice que somos los ofensores, los desclasados, los descolocados de este medio y qué diablos, somos los perdedores en este círculo vicioso que nos ha tendido la cofradía de unos pocos, en dónde está nuestra fuerza si ya han muerto los sistemas, los referentes de los más mal paridos medios de sujeción... pareces libre y eres esclavo de un sistema que ha colapsado en su inmundicia, que envuelto en su crespón de rancia elegancia te ordena incluso lo que es mejor para no rebelarte ante lo que es lo inadmisible, sólo palabras, sólo palabras, palabras arbitrarias, es todo lo que me parece este todo.

INTERESES CREADOS

Parece un tanto extraño, hoy en día, conseguir y reconocer muestras de desinteresada probidad cuando en vertiginosa carrera individual la gran mayoría de las personas no se detiene ni siquiera por un segundo a pensar en el problema del otro y más importante e inquietante aún a actuar en beneficio o ayuda de aquellos a quienes la vida les ha negado una oportunidad en donde puedan desarrollarse íntegramente. La pregunta que surge en torno a esta cuestión es ¿por qué siendo cada uno de nosotros seres racionales, podemos permitir que estos problemas de carácter social sigan y perduren a través del tiempo? Al parecer no todos se sienten lo suficientemente comprometidos con el problema que afecta al otro, es más, muchas veces algunos actúan aparentemente de manera inconsciente, despojando inclusive de su dignidad a algunos seres humanos y hermanos. Tal es el problema de la explotación, que la sociedad avala, que la ley sostiene y permite en la permuta de mano de obra, trabajo y salarios de miseria, ya que a nadie o a muy pocos les importa la calidad de vida que lleva el que está al lado. Más aún, problemas ingentes sólo presentan una risa socarrona de aquellos que detentan el poder “el resto que se joda”. Esa es la verdad con la cual debemos convivir cada día. Sí, el sistema avala a aquellos que detentan el poder, ya sea de la economía, de la información y de todos los recursos que por siglos se han adueñado.
Cuando precisamos cariño, nos dan con el látigo de la cruda realidad diciéndonos que no caigamos en sentimentalismos, que nos ocupemos por conseguir lo que queramos, exacerbando nuestro individualismo, consume, consume, vive cuanto más puedas, reviéntate en tu trabajo. ¿Qué resta para aquel obrero que se desgasta? ¿para aquella mujer que se saca la mugre lavando o cosiendo ropa ajena, vendiendo en la feria? A aquellos le hacemos la vista gorda, ¡Que se las arreglen como puedan!
Cuántos no andan por ahí sufriendo lo mismo o más que otros y que se las deben tragar porque su sueldo de miseria no alcanza para cubrir ni siquiera un tratamiento psicológico, de seguro ahí tenemos potenciales homicidas, pero a quién culpar. Claro, era un golpeador, que más se podría esperar pero ¿por qué?, Cuánto cubría su seguro de salud. Los problemas mayores de nuestra sociedad están hoy en día en el ámbito de la psiquiatría y la sicología, pero muchos no pueden sanearse, por qué, porque simplemente aquello resulta una perogrullada para burgueses, de qué manera canalizan sus problemas los obreros que llegan a casa después de una extenuante jornada y en donde ven que las cosas no andan para nada bien, que la leche, que falta esto y lo otro. Carencias, carencias que intenta cubrir este sistema con rostros bellos y sin problemas, un placebo para aturdir las conciencias de quienes ya vienen aletargados por todo el ruedo de recriminaciones de que son partes en el trabajo cotidiano. A quién culpar. La respuesta es clara. No es la esposa que se queja, no es el niño que grita pidiendo lo que ve en televisión, ni el padre que se recuesta cansado de tanto fermento en donde se revienta su cerebro que se llena de helmintos. Sólo es la verdad de una realidad que no queremos aceptar y menos ponerle coto, pues el día en que podamos despertar y liberarnos del cansancio que nos procuran las doce o quince horas de trabajo cotidiano, el día en donde dejemos de reproducir los mismos errores que nos muestra las casta de gobernantes como algo que no es más que un pequeño problema que se puede solucionar con voluntad, no estaremos libres de aquel temor que nos procura la miserable realidad que nos aliena. Nuestra vida es una mierda. Eso lo aprendí de una persona hace muy pocos días y parece que la respuesta sería reeducar a toda nuestra imperfecta sociedad. No lo creo así, pienso que sólo se debe destruir esta corrupta red de sistema que nos tiene enfrascados en la miseria en donde solo los muchos seguirán hambrientos y carentes y en donde unos pocos sabrán del goce que les procure lo que la mayoría haga por ellos. El trabajo de todos puede ser y es el peor enemigo de todos aquellos quienes se descrestan por alimentar a los parásitos que sólo profitan de los ideales y quimeras que sin duda no serán nunca realidad si no nos damos el trabajo por hacerlas efectivas.Así, los intereses creados surgen de la cercanía de quien quiere creer aquello que muestra una sólida luz de falsas promesas, algo así como un oasis en medio del estercolero. Pero algunos piensan (me incluyo) que existen verdades que son demasiado potentes y que requieren de un tratamiento quirúrgico para sobrellevarlas, verdades dolorosas, verdades en donde los efluvios trascienden la propia vida y van a incrustarse en la vida del otro. A veces alimentamos esperanzas que no nos llevan a sitio alguno. A veces nuestras esperanzas juegan con nosotros. A veces las esperanzas son el único camino que tenemos para decir que al menos hicimos el intento, como en el Mito de Sísifo, esperamos no desesperar para no caer en el intento de suicidio, pues aún creemos en lo que nuestra naturaleza humana sea capaz de proyectarnos y... porque sin duda, amamos esta vida.



2666 O LA NOVELA TOTAL


No es que parezca complicado referirse a una novela, lo es. Más aún cuando el lector se siente embriagado de aquel poder narrativo del autor que lo ha cautivado. Lo cual presupone a lo más juicios subjetivos, panegíricos literarios y toda suerte de hipérboles laudatorias en torno al mentado narrador. ¿Qué resta para los objetivos lectores cuando a todo esto se suma que el novelista ya ha muerto? De seguro pensarán que es un reconocimiento al trabajo que jamás en vida logró reconocimiento u aprobación general, puesto que es más que sabida aquella famosa frase de que no hay muerto malo. Pero pese a ello, debo reconocer que de Roberto Bolaño no había leído prácticamente nada, sólo algunos cuentos de su libro Putas Asesinas, que dejé a un lado puesto que algo en su ritmo no me cautivó del todo.
Después de leer los comentarios de su novela póstuma 2666 en el periódico The Clinic, de observar en aquella hoja el precio de referencia deduje que pasaría un buen tiempo sin conocer más de este narrador, pero el azar me llevó a comprar en una feria su libro Amberes, que aún no he tomado ni siquiera por curiosidad, simplemente lo compré por lo barato y porque además sabía que en algún momento despertaría aquella obsesión por leer a uno más de los narradores “chilenos”, aquel deseo se aplacó, en la búsqueda de lecturas que mi oficio requería. Caso curioso, para mí Bolaño ha trascendido ya las fronteras de nuestra literatura, pero eso lo explicaré más adelante.
Jamás imaginé que los amigos fuesen tan necesarios en esta vida, razón por la cual he cultivado este vínculo sólo con una persona, efectivamente quien me facilitó la novela de Bolaño y me instó a leerla inmediatamente. Asentí con el mismo entusiasmo que el me demostró por la lectura que él había hecho de la novela, pero al sentir el peso del libro en mis manos, algo se tronchó. Pensé que dentro del libro había un revólver, por su peso, pero no. Sólo 1125 páginas de una historia llena de intriga, crímenes, soledad, amor, esperanza-desesperanza, etc. Algo similar me había ocurrido con El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y al igual que lo ocurrido con el Quijote, saqué fuerzas de resistencia ocular e intelectual y me lancé en picada al libro. Ahora me pregunto, por qué no leí de un tirón Putas Asesinas y por qué ni siquiera hojee Amberes, siendo ambas obras de menor volumen.
Reconozco que todos aquellos escritores que se sientan a explicar su vida y sus obras en un canal de televisión me merecen enormes suspicacias. Bolaño no fue la excepción, recuerdo haberlo visto en el programa de C. Warkner, La Belleza de pensar, ya no sé que año, sí en la década del noventa. De aquella conversación sólo me quedaron grabadas tres situaciones, la primera cuando Bolaño reconoce que los libros son carísimos (en especial en Chile) y alienta en pantalla al robo de éstos en las librerías. Su deseo de robarle o quedarse con un libro o antología de poesía que el entrevistador se pavoneaba como su gran tesoro y finalmente lo incómodo que por momentos se sentía el entrevistador, aunque mirándolo a la distancia todo aquello logró en un momento determinado conspirar para alejarme de la literatura de Bolaño.
Llegó el verano del 2007 y mi amigo me conminó al claustro de las letras, fue así como comenzó mi acercamiento a la obra de Bolaño, es decir, 2666.
La obra está dividida en cinco capítulos, cada uno denominado las partes. En primer lugar se presenta la parte de los críticos, lo sigue la parte de Amalfitano, luego la parte de Fate, posteriormente una de las partes más densas y cansadoras del libro, la de los crímenes y finalmente la parte de Archimboldi.
Desde la parte de los críticos hasta la parte de Fate, la leí de un tirón, diría algo así como dos noches sin dormir, concentrado o reconcentrado en la novela, en donde surgían una serie de nombres, un gran cúmulo de información y una facilidad extraordinaria para narrar, como si el propio bolaño se hubiese mantenido en un trance hipnótico que lograra sugestionar sin ningún reparos al más díscolo de los lectores. Mientras leía pensaba, este tipo se las trae, se las trae y se las lleva, a qué se asemeja, Las Mil y una Noche, no. Paul Auster, puede ser, seguramente en la parte de los críticos, algo de aquella literatura me hacía ver cierta técnica o ritmo común, no sé cabalmente, pero un dejo a Auster había ahí. Luego la parte de Amalfitano, qué cantidad de recursos, pensé, que ambición más desmedida. El tipo este se contenta despanzurrando a toda la historia de la literatura. Es como si llegara con un corvo entre los dientes y se sintiera con la tarea del profeta que debe abrir las carnes de toda una historia para mostrar la esencia de lo que ha sido hasta nuestros días el curso de nuestra magullada existencia literaria (filosófica y literaria). Ahí se pueden apreciar los nombres de Hegel, Marx, Duchamp, Spencer, Flores Magón, etc. Por ABC motivos todos estos nombres son expuestos en la novela, no sin razón, cada uno forma parte del caudal de los personajes, y a la vez del narrador, quien denota ser una persona cultísima, un conocedor completo, cabal. Sin afanes de presunción, este recorrido entre mapuches, arios, hombre comunes y otros no tantos nos van orientando en la verdadera trama de la obra, una sociedad en la cual la decadencia se ha instaurado con necesidad de arraigarse. Se aferra en este prolijo cúmulo la desesperada inquietud por aquello que Camus llamaba el Absurdo, el vivir en una sociedad en la cual se ha perdido el norte pero aún siente el deseo de endilgar su paso, que no tiene sentido alguno y se aferra a la vida necesariamente con instinto animal. Ese instinto animal que a veces traiciona por no tener un objetivo claro, por carecer de valores por el hecho de estar cimentada en el vacío y en donde nadie puede sentirse como un parangón para poder hacer más de lo que su entorno le dicta o bien sus propias fuerzas, porque la sociedad está condicionada a sufrir en medio de este infierno que resulta ser 2666.